El drago, la belleza de la flora macaronésica

El drago, conocido científicamente como “Dracaena draco”, símbolo de la flora canaria, está también presente en las islas de Cabo Verde y Madeira.

Existe una variedad del drago en Gran Canaria en peligro de extinción, cuyo nombre es: Dracaena tamaranae. Este endemismo insular habita encaramado a los riscos de Fataga, Tejeda y La Aldea. Hoy día apenas existen menos de 100 ejemplares, según ha publicado recientemente: “Gran Canaria. Biodiversidad singular” (Editorial del Cabildo de Gran Canaria, 2025).

El drago es un árbol de crecimiento lento que suele lograr una altura cercana a los 10 metros, y un porte formado por un tronco que se ramifica en su parte superior, formando una copa en forma cónica inversa. Su hábitat original se encuentra en las medianías insulares, en convivencia con el palmeral, a una altitud aproximada sobre el nivel del mar hasta los 600-800 metros.

El valor botánico e histórico del drago se debe a que, desde tiempos de los aborígenes canarios, su savia era usada como remedio curativo para enfermedades, incluso se llegó a destinarse para otros usos, tales como la producción de barniz.

La morfología tan característica y su belleza singular lo convierten en un símbolo botánico de nuestra flora.

Drago en el Lomo del Conde. Telde. Foto: Baltasar Medina.
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