El interés por la comunicación a largas distancias llevó al italiano Guillermo Marconi (1874-1937) a trasladarse a Inglaterra, donde realizó la primera conexión telegráfica sin hilos en 1897, cuando él contaba apenas con 23 años. Esta novedosa experiencia entre la ciudad costera de Bourmemouth, en el sur de Gran Bretaña, y la cercana isla de Wight, a unas 14 millas de distancia, le valió la consideración de “inventor de la telegrafía sin hilos”. De hecho, con posterioridad, fundaría en Londres la sociedad: Marconi´s Wireless Telegragh Company Limited.
En este mismo orden de novedades relacionadas con las conexiones internacionales, las Islas Canarias se convirtieron en un objetivo del gobierno estatal para para el establecimiento de centrales de comunicación telegráfica sin hilos. Por ello, dos fueron las centrales previstas en el archipiélago, una en Tenerife y otra en Gran Canaria.
Según publicó el historiador Germán Jiménez Martel (1998), el político teldense Fernando León y Castillo tuvo mucho que ver en la decisión de la ubicación de la central en Taliarte, en detrimento de la primera opción planteada por los técnicos, destinada al puerto de la Luz, en la capital grancanaria.
Tras un largo periplo de confrontaciones políticas y gestiones administrativas, la estación de radiotelegrafía de Taliarte (oficialmente nombrada como “de Melenara”) se inauguró el 27 de noviembre de 1911, según se concluye de lo publicado en la prensa local. Así, a lo largo de este año, se publicaron muchos artículos en los periódicos que reflejan el interés de determinados sectores en presionar al gobierno para que se inaugurara cuanto antes.
En este sentido, el Diario de Las Palmas publicó en enero de 1911: “han marchado para Telde con objeto de hacerse cargo de la torre de 1º clase de la telegrafía sin hilo establecida en Melenara, el representante de la Compañía Marconi y el director de la Compañía Eléctrica, Sr. Dantine”.
Con posterioridad, el nueve de marzo del mismo año, este periódico publicaba: “la semana próxima quedará definitivamente terminada en las playas de Melenara la estación para la telegrafía sin hilos. Para que la instalación marconiana pueda funcionar se necesita que el gobierno ordene el tendido de la línea aérea especial entre Melenara, Telde y Las Palmas”.
Lo cierto es que el tendido entre la costa de Telde y el casco de esta ciudad quedó instalado en la primavera de 1911. Siendo que ya desde 1886 funcionaba el servicio de telegrafía con cables entre Telde y Las Palmas, mediante una hilera de postes instalados por la orilla de la antigua carretera general que une ambas ciudades.

Calle León y Castillo, 33.
Con ello, finalizaba la construcción de toda la infraestructura necesaria para poner en marcha este servicio de comunicaciones que, además, estaba especialmente vinculado al tráfico marítimo del puerto de la Luz. No hay que olvidar que este muelle ya pujaba por convertirse en lugar de referencia obligatoria para las embarcaciones que navegaban cerca de la costa africana. Así, la telegrafía sin hilos se convertiría en un avance tecnológico del cual presumían las navieras de pasajeros que disponían del aparataje de telegrafía a bordo, tal como se constata en su publicidad de principios del siglo XX.

Sobre la importancia que fue tomando la conexión marítima de los barcos con las estaciones de tierra, por medio de la telegrafía sin hilos, la profesora de la ULPGC, Marta García Cabrera, constata en su tesis doctoral, publicada en 2020: “las agencias como Marconi, Reuters, Wireless Press establecieron en las islas nuevos flujos de comunicación directos, convirtiendo al archipiélago en una zona de gran interés para la radiotelegrafía internacional.
Los servicios enviados desde la estación inglesa de Poldhu, las alemanas de Nauen y Norddeich y las francesas de Lyon y la Torre Eiffel alcanzaban las islas a través de las estaciones de Santa Cruz de Tenerife y Melenara”.
Lo cierto es que la estación de radiotelegrafía de Taliarte funcionó durante casi dos décadas, con algunos períodos de inoperatividad debido a problemas técnicos, hasta que fue clausurada en 1930. En este año se inauguró una nueva central denominada: “Estación de Transradio de San Lorenzo”, ubicada en el barrio capitalino al que dio el nombre de “Las Torres”. Se da la circunstancia histórica que cuando se inauguró esta nueva estación, San Lorenzo era un municipio independiente de Las Palmas. Así, tras su anexión forzosa en 1939, juntos pasaron a conformar el actual término municipal de Las Palmas de Gran Canaria.
Tras su clausura, esta instalación teldense dejó de tener su función, y las cuatro antenas fueron desinstaladas en febrero de 1935. En cambio, el edificio fue abandonado y el deterioro de su infraestructura formó parte del paisaje de Taliarte hasta 1975, año en que fue derruido coincidiendo con las obras de construcción del cercano “Centro de Tecnología Pesquera de Taliarte”.

La ubicación de la estación radiotelegráfica de Taliarte, tras el desarrollo urbanístico y la construcción de su muelle, queda explicada en la siguiente imagen. Siendo la distribución de las cuatro torres coincidentes con el espacio que ocupa actualmente el centro educativo: Liceo Francés Internacional de Gran Canaria. En cambio, el edificio que ocupaba la estación se ubicaría hoy día junto a la rotonda interior del propio puerto de Taliarte.

Puntos rojos: ubicación de las 4 torretas, hoy día sobre el Liceo Francés Internacional de Gran Canaria. Rectángulo azul: edificio de la estación telegráfica, sobre el acceso al muelle deportivo. En color verde, edificio original del Centro Tecnológico Pesquero de Taliarte
Características de la Estación de Radiotelegrafía de Taliarte
El Anuario Comercial de Canarias Orientales de 1914, describe la denominada estación de Melenara: “estaba formada por cuatro torres metálicas de 75 metros de altura y un grandioso edificio”.
Según esta publicación, la comunicación telegráfica con Cádiz y Barcelona se establecía mediante un cableado de onda larga: “del vértice de estas torres pende una antena constituida por 15 hilos metálicos horizontales de más de 155 metros de longitud, los cuales van a reunirse a un aislador especial que les da entrada en la sala de aparatos”.

La magnitud del inmueble construido para albergar los aparatos requeridos para la comunicación telegráfica, y sobre todo, la altura de las cuatro torres supuso un cambio para el paisaje de Taliarte, prácticamente despoblado a principios del siglo XX.
Por otro lado, para la transmisión con otros destinos, como la estación telegráfica de Tenerife y los buques cercanos al litoral se establecería comunicación mediante onda corta. Esta conexión dependía de la infraestructura de cuatro hilos verticales que llevaban la señal a un aislador específico, instalado dentro de una de las dependencias del edificio.
Se daba la circunstancia de que la mayoría de los buques de la época disponían de una limitación de unos 400 kilómetros de distancia con la estación receptora. Por ello, la comunicación con la navegación se establecía desde Taliarte mediante el sistema de onda corta, con las embarcaciones que se aproximaban a las costas canarias.

La distribución interna del edificio de unos 400 metros cuadrados se caracterizaba por una separación en diversas salas en función de los usos. Así, en una sala se encontraba la gran batería de energía que surtía a esta estación. La energía necesaria para el funcionamiento de la estación provenía de un motor de vapor, y no de uno de combustión del gasoil, como se generalizó posteriormente a lo largo del siglo XX. Esta circunstancia conllevaba la necesidad de traer cargamentos de carbón mineral vía marítima hasta Taliarte, el cual era almacenado en unas dependencias específicas.
La propulsión generada por el motor de vapor iba destinado directamente a la generación del fluido eléctrico, así como para la recarga de la citada batería, que surtía de energía a la estación cuando no actuaba directamente el propio motor de vapor.
En segundo lugar, en la sala contigua se encontraban las grandes bobinas de autoinducción, los condensadores, transformadores, etc., que componían todo el aparataje que Marconi había patentado para la transmisión de las señales. A esta sala se le conocía con el nombre de “sala de alta tensión”.
Por otro lado, la tercera sala estaba destinada a la ubicación de los aparatos manejados directamente por los radiotelegrafistas, tales como el propio aparato Morse para la recepción de señales escritas, el teléfono, los cuadros de distribución y otros necesarios para el proceso de recepción y envío de los cables de comunicación.

Por último, el amplio edificio también contaba con una serie de dependencias destinado al personal que trabajaba en ella. De esta manera, el inmueble disponía de habitaciones personales con dormitorios, cocina y aseos comunes, además de almacenes para víveres y repuestos.
Conclusiones
La extensión de la red telegrafía por cable en el siglo XIX fue favorecida por la aplicación de la electricidad a los sistemas de comunicación. De esta manera, el ferrocarril que funcionaba gracias a la máquina de vapor, así como la instalación paralela del tendido telegráfico por el territorio continental, supusieron dos avances tecnológicos destacables. Inicialmente, estos progresos supusieron una mejora en las comunicaciones entre las crecientes urbes de Norteamérica y Europa, que emergían al compás de los núcleos de población que se convirtieron en polos de producción industrial.
Con posterioridad, la invención de la radiotelegrafía sin hilos vino a dar un paso más a la transmisión rápida de mensajes entre lugares alejados, tanto terrestres como marítimos. El control por el comercio de la marina mercante, así como, la irrupción de la Primera Guerra Mundial hizo que estos sistemas de comunicación a larga distancia cobrarán aún más interés para las principales potencias mundiales.
El caso de la estación de telegrafía en la costa de Telde, ubicada en la costa de Taliarte en 1911, la cual estuvo operativa hasta el año 1930, marcó un hito en Gran Canaria, por ser una instalación pionera, así como porque supuso la conexión con la navegación comercial vinculada al Puerto de la Luz.
Asimismo, la instalación de esta central de comunicaciones supuso para Telde la ocupación primigenia de esta zona costera, prácticamente despoblada, hasta principios del siglo XX.
BIBLIOGRAFÍA
- Anuario comercial de Canarias orientales. (1914).
- García Cabrera, M. (2020). Tesis doctoral: “Filias y fobias en acción: propaganda británica en España durante la Primera ya la Segunda Guerra Mundial”.
- Https://pellagofio.es/patrimonio-cultural-de-canarias/atalayas-de-hogueras-al-ver-piratas-al-telegrafo-de-la-armada/.
- Jiménez Martel, G. (1998). La estación radiotelegráfica de Melenara. Guía histórico cultural de Telde.
- Jiménez Martel, G. (2004). La red telegráfica eléctrica en Telde. Guía histórico cultural de Telde.
- Pérez Jiménez, R. (2020). La llegada del telégrafo a Canarias.
- Pérez Jiménez, R. (2020). Tesis doctoral: “Los orígenes de las telecomunicaciones en Canarias (1880-1936)”. Universidad de La Laguna.
- Pérez Jiménez, R. y Quintana Navarro, F. (2019): “Conectando el Atlántico: la radiotelegrafía en Canarias durante el período de entreguerras”.
- Revista: “Telegrafía sin hilos”. Año 1. Nº1. noviembre de 1911.
- Foto de Portada: J. O´Shanahan. Año 1973.
